
Los gatos de Richard están en un hotel de gatos y les vamos a ver muy a menudo porqué los pobres no comen nada. Se ve que se sienten faltos de cariño y están muy tristes. Les traemos gambas de vez en cuando pero aún y así han perdido muchísimo peso, están más pequeños que nuestra Lola y eran como cuatro veces más grandes.
En el hotel gatuno también alojan gatos abandonados y mi preferida es una gatita siamesa preciosa que se sube por la espalda como un mono. Es muy celosa y si toco a otros gatos les saca la pata porqué sabe que le tengo cariño y me quiere solo para ella. Todo un personaje de gata.