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sábado, agosto 25, 2007
Viaje a Inglaterra
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jueves, agosto 09, 2007
Domingo, 5 de agosto del 2007
Richard Talkowsky murió de cáncer cerebral el pasado domingo 5 de agosto en Islandia.
Era un hombre tan generoso y lindo que todos los que hemos tenido el placer de conocerle le queremos. Un gran músico y violonchelista que ha dedicado su vida plenamente a su pasión y ha dejado por el camino una cola interminable de amigos, compañeros y alumnos a los que nos ha llenado el alma.
No se muy bien como empezar y terminar de hablar de él. Cuando le conocí por primera vez fue cuando me dio la primera clase en Saifores y sentí como irradiaba en bondad y creaba una atmósfera muy especial. En ese instante supe que quería seguirle allá donde él fuera para que me enseñara a tocar. Estos años he estado cerca de él no solo como alumna, siempre ha estado ahí para cuando yo tenía un problema. Habíamos desarrollado una amistad muy profunda que se mezclaba con su grandiosa comprensión y sus preciadas enseñanzas.
Le considero familia.
Cuando nos dejó, sentí un gran vació dentro de mi, como si algo se rompiera y se fuera para siempre. Luego en ese vacío una hermosa flor blanca empezó a crecer, y sé que esta flor es otro de sus regalos que siempre permanecerá conmigo.
Te deseamos lo mejor, te queremos.
Era un hombre tan generoso y lindo que todos los que hemos tenido el placer de conocerle le queremos. Un gran músico y violonchelista que ha dedicado su vida plenamente a su pasión y ha dejado por el camino una cola interminable de amigos, compañeros y alumnos a los que nos ha llenado el alma.
No se muy bien como empezar y terminar de hablar de él. Cuando le conocí por primera vez fue cuando me dio la primera clase en Saifores y sentí como irradiaba en bondad y creaba una atmósfera muy especial. En ese instante supe que quería seguirle allá donde él fuera para que me enseñara a tocar. Estos años he estado cerca de él no solo como alumna, siempre ha estado ahí para cuando yo tenía un problema. Habíamos desarrollado una amistad muy profunda que se mezclaba con su grandiosa comprensión y sus preciadas enseñanzas.
Le considero familia.
Cuando nos dejó, sentí un gran vació dentro de mi, como si algo se rompiera y se fuera para siempre. Luego en ese vacío una hermosa flor blanca empezó a crecer, y sé que esta flor es otro de sus regalos que siempre permanecerá conmigo.
Te deseamos lo mejor, te queremos.
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