Espero que esté donde esté sea feliz y algún día quizás nos reencontraremos.
El mismo día recibí muy buenas noticias sobre el que puede ser mi futuro profesional respecto al canto.
Es el sabor agridulce de la vida, unas cosas vienen y otras se van.


cerca y yo ya iba a coger a Lola para marcharnos. Preguntamos a unos chicos que estaban mirando y nos contaron lo que estaba pasando. Se ve que la compañía de aguas había roto una tubería de agua caliente y estaba saliendo muchísima agua a 80º en nuestra calle unos números más arriba. El vapor era increíble y además se formó un riachuelo que descendía calle abajo... Un día muy divertido...
Os presento a los gatitos amorosos de Richard. Ahora los estoy cuidando y tengo la suerte de verlos cada día. Creo que nunca he conocido a ningún gato que se me restriegue tanto como Ralph. Ahora los pobres echan mucho de menos a su dueño y están extra sensibles. Con la cantidad de pelo que sueltan podríamos hacer un abrigo de lana...

Recuerdo cuando era pequeña cuando íbamos de vacaciones al Pirineo y cuando llovía los sapos salían a la calle. Eran unos bichos enormes, entonces quizás los veía grandotes porque yo abultaba poco. Cuando terminaba de llover y salía a jugar a la calle con mis amigas, contábamos los sapos que estaban atropellados y de vez en cuando nos encontrábamos alguno vivo y saleroso. Me dijeron que su saliva era venenosa y que el veneno se guarda en sus verrugas instaladas por todo el cuerpo. Siempre me extrañó que solo salieran cuando llovía, luego se escondían y no sabíamos nada de ellos durante una temporada y hasta la siguiente tormenta.
dalias. Antes odiaba los zapatos y siempre buscaba algo que me valiera pasando casi desapercibida la apariencia o al contrario y luego para no ponérmelos y hacer bulto en el armario. Pues he decidido poner los zapatos incómodos en la papelera (los que están inservibles) i los bonitos de mírame y no me toques los he dado a alguien que no le importa tener los dedos embutidos como salchichones, si el resultado final es de cine, aunque se acabe con cuatro llagas en cada pie y con muy mala suerte una visita al podólogo...
Otra cosa que me gusta es que se pueden compar algunos modelos por internet y si los quieres en España te los envían en un par de días. La cosa que me disgusta es el precio, pero después de todas mis aventuras de zapatos y podólogos, salen a cuenta y mis pies están que sonríen.